YA NO SÉ QUÉ HACER
Me quedo de pie,
mirándote, absorvido por tu cuerpo entero
como si la dentellada de un enorme
tiburón blanco me hiciese presa.
Tú, que sabes lo que arrebatadamente
siento, das un paso atrás
y marcas de nuevo las distancias.
Me quedo de pie...
Sopla el viento, te despeina...
y tu belleza simple y sincera
me vuelve mudo y desisto...
ya no sé qué hacer...
